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¿Cómo debe ser un restaurante para conquistar a los Millennials?

WiFi, comida ‘top’, sostenibilidad y fiesta: el mix perfecto para atraer Millennials a tu restaurante, cafetería o bar.

6 minutos

1/3/25

Si quieres conquistar a un millennial, olvídate del mantel blanco y las normas rígidas del pasado. Esta generación, ha crecido con el sonido de un módem conectándose a Internet y la última actualización de Instagram, no se conforma con cualquier cosa. No basta con servir comida deliciosa; necesitas WiFi más rápido que un rayo, opciones de pago sin contacto y un ambiente tan "instagrameable" que haga que sus amigos envidien cada bocado. ¡Ah!, y que no se te olvide: si algo no les gusta, en cuestión de minutos lo sabrá todo Internet.

Los millennials no solo comen, viven experiencias. Buscan restaurantes donde puedan reservar y pedir su comida con un clic, además de sentirse parte de una causa noble (porque si tu restaurante no recicla o no tiene opciones veganas, prepárate para el unfollow masivo). Son espontáneos, exigentes y adictos a la interacción, así que, si quieres que tu restaurante sea su nuevo spot favorito, más te vale estar listo para adaptarte a su mundo rápido, digital y siempre cambiante.

Pongamos un contexto más general, ¿cómo son los Millennials?

Hablar de los Millennials es como hablar de una generación que pasó de jugar con el Tamagotchi a vivir pegada al smartphone en cuestión de años. Son los primeros en haber crecido con Internet, computadoras y teléfonos móviles, lo que los convirtió en seres hiperconectados, con pulgares más veloces que la luz y un sexto sentido para detectar WiFi gratis. 

Son la generación más educada de la historia, pero también una de las más endeudadas. Porque los préstamos los persiguen más que los anuncios de zapatillas después de buscarlas una vez en Google. Eso sí, valoran el aprendizaje continuo y el desarrollo personal, así que siempre están buscando cursos online, tutoriales de YouTube y podcasts que les enseñen desde inversión en criptomonedas hasta cómo hacer pan de masa madre. Prefieren experiencias sobre posesiones materiales, como viajes o festivales.

Cada Millennial tiene una playlist en su cabeza llena de hits icónicos. Desde Baby One More Time de Britney Spears hasta Gasolina de Daddy Yankee. Para ellos, cada época tiene su himno: Coldplay les hizo sentir melancólicos, Eminem los motivó a seguir sus sueños (o al menos a rapear en el espejo), y Daft Punk los transportó a una fiesta electrónica en su imaginación. Su gusto musical es tan variado que lo mismo pueden cantar un temazo de Beyoncé que saltar con un clásico indie de The Killers.

Los Millennials también han vivido eventos históricos que marcaron sus vidas. El atentado del 11 de septiembre de 2001 les ha enseñado que el mundo puede cambiar en un instante, y la crisis financiera de 2008 ha dejado claro que los trabajos fijos y las casas propias no serían tan fáciles de conseguir. Como respuesta, esta generación ha abrazado nuevas formas de empleo: freelancing, emprendimientos y economía colaborativa..

También han estado al frente de movimientos sociales y culturales: desde el activismo LGBTQ+ hasta el auge de las redes sociales como herramientas de cambio. Con campañas como MeToo y Black Lives Matter, buscan generar impacto. 

Son una generación crítica, informada y lista para llamar la atención sobre cualquier injusticia con un simple tweet.

Millennials y el dinero: una relación complicada

Si algo define a los Millennials es que la estabilidad financiera es casi un mito para ellos. La crisis de 2008 los golpeó fuerte, dejándolos con empleos precarios y salarios que a veces apenas alcanzan para pagar el alquiler. Como consecuencia, muchos han optado por alquilar en lugar de comprar casas, y el concepto de "trabajo de por vida" les suena tan antiguo como un CD de Backstreet Boys. Prefieren la flexibilidad, el emprendimiento y las oportunidades que ofrece la economía digital (sí, hasta OnlyFans entra en la ecuación).

¿Qué quieren realmente los Millennials?

Los Millennials no buscan solo ganar dinero, sino que quieren trabajos con propósito, que se alineen con sus valores y les den calidad de vida. No están dispuestos a sacrificar su bienestar por un empleo, ni sienten la urgencia de casarse o tener hijos a una edad temprana. Son creadores de su propio camino, redefiniendo el éxito según sus propias reglas. Y si pueden monetizar su creatividad en plataformas como YouTube, TikTok o Twitch, mejor todavía.

Los Millennials son nómadas digitales, foodies, activistas y expertos en multitarea. Si quieres conquistarlos, más vale que estés preparado para ofrecerles experiencias auténticas, conexión 24/7 y, por supuesto, un buen café artesanal.

¿Qué buscan los Millennials en un restaurante?

La autenticidad es la clave: prefieren cocinas del mundo, comida sencilla pero bien hecha, y opciones saludables sin caer en lo aburrido. Adiós a los platos de lujo sin alma, hola a las tapas, medias raciones y fusiones creativas que sorprendan.

Un restaurante millennial-friendly necesita tecnología y comodidad: tablets para pedir sin esperar, reservas online sin llamadas incómodas y delivery eficiente porque, a veces, la mejor mesa es el sofá de casa. 

Además, si tu local no es "instagrameable", estás en problemas: la iluminación, el diseño y hasta el emplatado deben ser dignos de una buena foto. ¿Quieres más puntos extra? Sostenibilidad, entretenimiento y servicio auténtico. Desde envases ecológicos y apoyo a productores locales hasta eventos temáticos y espacios donde puedan trabajar mientras toman un café. ¿Parking para bicis? Sí, por favor. ¿Menú con opciones veganas y sin gluten? Obvio. ¿DJ o playlist currada? Imprescindible. En resumen, los Millennials buscan un restaurante que alimente el estómago y el alma (también su feed de Instagram).

Y las cafeterías…los nuevos bares

Para los Millennials, una cafetería puede ser segunda casa, su oficina improvisada y su spot favorito para socializar. Buscan espacios modernos, acogedores y, por supuesto, dignos de las redes, con buena iluminación, rincones cómodos y una estética que grite "quédate aquí toda la tarde".

Pero no basta con que el lugar sea bonito, el café tiene que ser de calidad. Café de especialidad, métodos artesanales como Chemex o Aeropress y opciones innovadoras como matcha o chai lattes son un must. ¿Sostenibilidad? También es clave: envases biodegradables, leches vegetales y apoyo a productores locales suman muchos puntos. Y no olvidemos la conectividad: wifi veloz, enchufes estratégicamente ubicados y cero presión por consumir constantemente

Cócteles, ambiente y experiencias: el bar ideal para un Millennial

Para esta generación, prefieren ir a bares con personalidad: speakeasies ocultos, coctelerías de autor, terrazas con vistas impresionantes o bares temáticos con juegos y entretenimiento. No se conforman con un simple trago, buscan creatividad en cada copa: cócteles artesanales con ingredientes frescos, infusiones caseras y presentaciones sorprendentes. Y si no beben alcohol, no hay problema, los mocktails y cervezas sin alcohol también están en su radar.

Esta generación ama la fiesta, así que si el bar se transforma en discoteca cuando cae la medianoche, es un acierto total para retenerlos hasta el amanecer.

El ambiente es clave: luces tenues, buena música (DJ, música en vivo o playlists cuidadas) y espacios cómodos para socializar. Y como todo en su vida es compartible, si el bar tiene spots instagrameables, se asegura una buena publicidad gratuita en redes.

Tabla de contenidos

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La gastronomía española rinde homenaje a una de sus tapas más icónicas: la croqueta. En el Día Internacional de la Croqueta, que se celebra cada 16 de enero, esta delicia recibe toda la atención que merece. Aprovechando la ocasión, nos hemos dado a la difícil tarea de crear esta guía para descubrir dónde comer las mejores croquetas en España.

Hablar de croquetas es adentrarse en un mundo de creatividad infinita. Desde las clásicas de jamón hasta las más atrevidas de bacalao, rabo de toro o queso azul, cada una tiene su propio carácter. Y si nos fijamos en el rebozado, encontramos opciones para todos los gustos: desde el tradicional pan rallado hasta versiones innovadoras con panko o maíz tostado. 

Sin embargo, todas comparten algo en común: una bechamel perfectamente cocinada, sin grumos y con el punto exacto de melosidad, acompañada de una fritura que logre ese crujido característico que da sentido a su nombre, derivado del verbo francés croquer.

Croquetas Michelin

El bocado delicioso de un plato tradicional, elevado a la categoría de alta gastronomía, es lo que ofrecen los restaurantes más destacados de la guía Michelin. En sus propuestas, las croquetas dejan de ser una simple tapa para convertirse en una experiencia culinaria inolvidable.

¿Los más sonados? En Asturias, nombres como Casa Marcial (3 estrellas) y Casa Gerardo (1 estrella) se encuentran a la vanguardia. En El Corral del Indianu (1 estrella) y Regueiro (Tox), sus croquetas también se han ganado un lugar privilegiado en el panorama gastronómico nacional. La delicadeza de sus elaboraciones y la calidad de sus ingredientes hacen que cada bocado sea pura magia.

En otras partes de España, destacan las croquetas de jamón ibérico en Solana (1 estrella) y las de Trivio en Cuenca, donde la chacina estrella se convierte en arte. Para quienes buscan originalidad, las croquetas de tres carnes en Tatau Bistro (1 estrella) o las de pollo asado en Canalla Bistro (Valencia) son opciones imprescindibles. También merece una mención especial la versión de cocido de la abuela Manuela que se sirve en Tapas 3.0 (Salamanca), una auténtica oda a la tradición familiar, destaca la Guía Michelin.

Barcelona no se queda atrás. Lugares como Freixa Tradició y Vivanda (ambos reconocidos con un Bib Gourmand), junto con Mont Bar y Bardeni-Caldeni, presentan croquetas irresistibles, con propuestas donde la carne toma un protagonismo especial.

Por último, no podemos olvidar las emblemáticas croquetas de Echaurren (La Rioja), elaboradas siguiendo la receta de Marisa Sánchez, Premio Nacional de Gastronomía en 1987 y madre del chef dos estrellas Michelin, Francis Paniego. Estas croquetas han trascendido fronteras y son consideradas un icono en la alta cocina española.

Croqueta del Echaurren. Cortesía Guía Michelin.

Las de jamón

Si hay una croqueta que conquista paladares de norte a sur, es la de jamón. Su popularidad es indiscutible, tanto entre los comensales como en los concursos culinarios que buscan coronar a la mejor de España.

En Toledo, Iván Cerdeño ha marcado un antes y un después en la elaboración de croquetas. Su influencia es tal que varios de los ganadores recientes del Campeonato de Croquetas de Jamón son discípulos suyos. No lejos de ahí, las croquetas de jamón ibérico de José Manuel Gallego, también en Toledo, destacan por su calidad y ejecución, al punto de ser consideradas dignas de concurso. Cañitas Maite, otro representante toledano, se lleva el prestigioso título de Mejor Croqueta de Jamón Joselito en el concurso de Madrid Fusión 2021.

Más al sur, en Albacete, Ababol brilló con su croqueta elaborada con Jamón 5Jotas, conquistando el título de Mejor Croqueta de España en 2023.

En Asturias, las croquetas de jamón de Casa Belarmino han mantenido su fama a lo largo de los años. Finalistas en Madrid Fusión 2020, son un ejemplo de tradición y excelencia que sigue enamorando a quienes las prueban.

El restaurante Quinqué de Madrid se alzó como campeón de la Mejor Croqueta de Jamón de España en 2024. Entre los finalistas de ese año están el restaurante Pandora (Avilés), Flama (Valencia), La Barra de la Tasquería (Madrid), Santabar (Alicante), Jardín de los Duques (Madrid) y Jorge Lozano del restaurante Portal del Lino (Salamanca). Cada uno de ellos destaca por esta icónica tapa.

El norte destaca con las mejores croquetas

Cuando se trata de croquetas, el norte de España se posiciona como una auténtica cuna de excelencia. En Asturias y Burgos, los chefs han logrado crear versiones únicas que combinan tradición, innovación y una técnica impecable, elevando esta tapa a niveles inigualables.

En Oviedo, Pedro Martino, del restaurante Naguar, ha ganado reconocimiento por sus croquetas excepcionales. En Regueiro (Asturias), las croquetas han alcanzado el estatus de leyenda y han obtenido el premio a la Mejor Croqueta del Mundo en 2015, un reconocimiento que reafirma la maestría de su cocina. Otro imprescindible asturiano es Casa Gerardo, cuyas croquetas de compango de fabada se han convertido en una referencia indiscutible.

En Burgos, Cobo Estratos sorprende con su ‘Croqueta de leche fresca de vaca e ibérico’. Este restaurante combina la pureza de la leche local con la intensidad del jamón ibérico, logrando un equilibrio sublime que convierte cada bocado en una experiencia inolvidable.

Las croquetas de Madrid

Madrid, con su vibrante escena gastronómica, se posiciona como uno de los epicentros de las mejores croquetas de España. La capital ofrece desde las más tradicionales hasta las creaciones más innovadoras, conquistando a locales y turistas por igual.

El restaurante Tres por Cuatro ha destacado como finalista en el campeonato a la Mejor Croqueta de Jamón 2024, consolidándose como un referente en la escena croquetera madrileña. Otra de las grandes favoritas son las croquetas de Arzábal, cuya receta incorpora leche de oveja para intensificar su sabor.

En el barrio de Tetuán, Viavélez, una taberna de esencia asturiana dirigida por Paco Ron, deleita con dos variedades excepcionales: jamón y gambas. Por su parte, El Quinto Vino, una taberna castiza de renombre, sorprende con sus emblemáticas “croquetas de Esperanza”, elaboradas con jamón serrano y conocidas por su tamaño generoso y sabor tradicional.

Para los amantes de la creatividad, La Gastroteca de Chema es una parada obligatoria. Este restaurante, dirigido por Chema Soler, reinventa la croqueta con combinaciones únicas como tex mex de pollo, guacamole y jalapeños, pato con foie, o incluso croquetas líquidas de queso con confitura de tomate y olivas negras. Su carta es un paraíso para los croqueteros más atrevidos.

Entre los imprescindibles de Madrid también destacan las propuestas de La Tasquita de Enfrente, Cañadío, y BiBo Madrid, donde el chef Dani García mantiene la esencia de sus recetas originales, con opciones como jamón con polvo seco de tomate o chipirones en su tinta.

El restaurante Santerra también merece mención especial, cuyas croquetas de jamón ibérico se han alzado como las Mejores Croquetas del Mundo en Madrid Fusión 2018. Y si lo que buscas es historia y autenticidad, la taberna Casa Julio no decepciona. Su carta incluye opciones únicas como espinacas con pasas y gorgonzola, morcilla con membrillo, setas con puerros, queso azul, y muchas más.

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